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Paso.: Jesus en el Gólgota

TÍTULO: “Jesús en el Gólgota”. A este paso en Sahagún también se le conoce popularmente  con  el nombre de  “El Majito Barreno” o “El Rodapelo”.

AUTOR, ÉPOCA Y SIGLO: Autor desconocido. Escuela Castellana. Época Barroca. Finales del siglo XVII.

UBICACIÓN Y PROCEDENCIA: Se encuentra ubicado en la nave de la  Capilla de la Cofradía de Jesús Nazareno a la izquierda, detrás del paso del Cristo de los Entierros.

MATERIAL, MEDIDAS, ESTADO DE CONSERVACIÓN: Madera policromada. Actualmente se encuentra en buen estado de conservación. Medidas: Imagen de Jesús: 1,65 m. Sayón de la barrena: 1,20 m.  Sayón de la porra: 1,60 m.

FUNCIÓN EN LA COFRADÍA Y EN LA SEMANA SANTA DE SAHAGÚN: Este paso es llevado a hombros en procesión la mañana del Viernes Santo en la conocida como “Procesión de los Pasos”.  Sale en segundo lugar, siguiendo al paso de “El Nazareno y el Cirineo”.  Todos los pasos de esta procesión en un principio fueron portados por personas de determinados gremios. Este paso concretamente era llevado por el gremio de los carpinteros, la razón es por el sayón   del conjunto conocido popularmente como “El Majito Barreno”, que está representado con una barrena, elemento que hace alusión al oficio de los carpinteros.   Actualmente, este paso es uno de los que despierta mayor interés entre hombres y mujeres que voluntariamente  se prestan a llevar el paso.

DESCRIPCIÓN Y RESTAURACIONES: Se desconoce la existencia de documentos y  del contrato de esta obra, en el cual constaría la descripción y las características que debía tener .Este paso procesional representa una de las escenas de la Pasión de Cristo  “Jesús en el Gólgota “, escena narrada en un pasaje del Evangelio de Nicodemo. El paso representa los preparativos previos a la Crucifixión de Cristo  y  sigue el modelo iconográfico  del primitivo paso de “El Despojo” de  la Cofradía de Jesús Nazareno de Valladolid de principios del siglo XVII, el cual no se conserva, pero al igual que otros muchos pasos vallisoletanos,  sirvió como modelo para numerosas copias que se hicieron en Castilla. La escena  se compone actualmente de tres figuras, la imagen  de Jesús y  dos sayones. Las figuras están colocadas formando una escena completa para crear esa teatralidad tan característica del barroco .La composición, está pensada para que el paso pueda ser contemplado en la calle desde distintos puntos de vista, por eso la asimetría del conjunto. La imagen  principal es la de Jesús, que aparece representado  desnudo cubierto solamente por el paño de pureza, de pie, ligeramente flexionado hacia adelante (consecuencia del acto que hace uno de los sayones  de tirar de la soga que lleva al cuello) la cabeza inclinada ligeramente hacia la derecha y los  brazos extendidos hacia adelante como si justo le acabaran de arrancar la túnica. La pierna derecha  está adelantada y ligeramente flexionada al igual que la izquierda. La composición de la figura da sensación de movimiento,  una de las características del barroco. La talla, de buena calidad, muestra la anatomía de Jesús, los músculos y las venas ondulan la superficie proporcionando a la imagen ese naturalismo que se buscaba representar en el barroco. Con respecto a la policromía, con  la encarnación se ha conseguido el color de la piel y reflejar los padecimientos que sufrió Jesús mediante la sangre y las heridas que son visibles por todo el cuerpo, sobre todo en la zona de los codos y de las rodillas, dando a la imagen ese dramatismo y realismo  tan característico del barroco y de la Escuela Castellana, que se ve acentuado mediante la expresión del rostro que refleja el sufrimiento de Jesús. Mirada hacia arriba, boca entreabierta, pómulos ligeramente marcados y manchas de sangre sobre su rostro consecuencia de las heridas causadas por la corona de espinas. En la imagen, se puede apreciar la influencia que tuvo  Gregorio Fernández en los escultores de finales de siglo: los cabellos están tallados formando mechones que dan la sensación como si estuvieran húmedos, en el lado izquierdo el cabello aparece retirado de la cara mostrando una oreja y la barba ondulada se abre en dos puntas. Para acentuar el naturalismo de la imagen, se han empleado elementos postizos como los ojos, hechos con pasta vítrea y los dientes. El paño de pureza, anudado al lado derecho, está compuesto por pliegues muy quebrados y angulosos que generan un claroscuro muy característico del barroco. Este paño anguloso que da sensación de pesadez, es el que consigue pausar el movimiento de la figura generando un ritmo calmado y naturalista  propio del siglo XVII. Desde el año 1995, lleva una corona de espinas postiza, anteriormente llevaba una corona tallada en madera con forma de rueda  ceñida a la cabeza, de ahí que al paso procesional se le conozca también popularmente con el nombre de “ El Rodapelo”.  La imagen representa a Jesús en el momento en que ya ha sido despojado de las vestiduras y espera el momento de su crucifixión mientras que  uno de los   sayones le sujeta mediante la soga que lleva al cuello. En otros pasos procesionales en los que también se representa este tema iconográfico, el Cristo también  recibe el nombre de “El Redopelo” haciendo alusión al violento tirón con el que fue despojado Cristo de sus vestiduras.  Está colocado sobre una  peana al tratarse de una imagen sagrada. Cuando finalizaban las procesiones de Semana Santa los pasos solían ser desmontados  y las imágenes sagradas solían ser colocadas en algún altar para rendirles culto aunque se desconoce si este también era el caso. Se  puede apreciar una mayor calidad en la ejecución y en el acabado para resaltar ese carácter sagrado y diferenciarlo de las  otras dos tallas que componen el paso.

En la parte delantera del paso  a la derecha de Jesús  está representado el sayón conocido popularmente con el nombre de “El Majito Barreno”. Está  agachado, con la rodilla izquierda apoyada en el suelo y con una barrena en la mano derecha, representando el momento en el que se dispone a hacer los agujeros en la cruz donde va a ser crucificado Jesús. La cruz arbórea es  de época posterior y sustituye a una anterior que había más sencilla. Está colocada en el suelo, entre los dos sayones ligeramente elevada por dos tacos en los que se apoyan los brazos. El sayón está representado  con tez oscura, pelo negro, ojos claros nariz prominente y sin barba. Aparece vestido con indumentaria militar característica del siglo XVII: capacete español de color gris  con arista longitudinal formando una cresta en la parte superior de color dorado   al igual que el elemento decorativo de la parte derecha del casco, botas altas negras con solapa marrón también talladas y vestido  con tabardo y  calzón realizados en tela. Aunque los rasgos físicos son más suaves que los del otro sayón que compone la imagen, en el rostro se refleja la maldad con esa pequeña sonrisa burlesca. Aunque este personaje era de los más populares en la escultura castellana no era algo novedoso, ya había aparecido representado anteriormente  en pinturas y grabados  que sirvieron de  inspiración a  los imagineros castellanos , como el grabado de la Crucifixión de Durero o “ El Expolio “ del Greco. El otro sayón se encuentra situado en la parte delantera a la izquierda de Jesús.  Aparece de pie, en frente del “Majito Barreno”, con la cabeza inclinada hacia su derecha donde está Jesús  pero ligeramente girada hacia la izquierda con mirada desafiante. Brazos ligeramente flexionados, pierna izquierda adelantada y pierna  derecha atrás con la rodilla un poco flexionada .En la mano derecha lleva una especie de  porra y sobre el otro brazo la soga con la que le sujeta a Jesús.  Este tipo de elementos son frecuentes  y característicos en la representación de  este tipo de personajes. Este sayón, presenta rasgos judaicos  más característicos y similares a los sayones de otros pasos procesionales de la escuela castellana: pelo negro ondulado, tez morena, nariz corva y barba. Al igual que el otro sayón aparece representado  con rasgos muy marcados y exagerados para reflejar  esa maldad hacia Jesús  que querían representar los imagineros. La fealdad en aquella época estaba ligada a la maldad, de ahí la rudeza de los rostros. También aparece vestido con la indumentaria propia del siglo XVII, en este caso con zapatos negros y medias calzas talladas hasta las rodillas de color naranja,  no ajustadas a  la pierna que muestran el reverso en color gris y que eran muy características de la gente de campo del siglo XVII. Al igual que el otro sayón  también  viste tabardo y calzón realizado en tela. El empleo del elemento postizo de las telas en los dos sayones acentúa el naturalismo que se buscaba representar en el barroco y disimula las partes de la madera no talladas. La razón por la que aparecen representados con la indumentaria de la época y no con la de los tiempos de Cristo, es porque lo que se pretendía con estos pasos siguiendo con los postulados que marcaba la Contrarreforma era adoctrinar a las gentes del pueblo,  y esta era una forma de hacer más comprensibles las escenas.  Esta vestimenta, también marcaba la diferencia con respecto a las imágenes sagradas, que en este caso aparece como ya he explicado anteriormente con el paño de pureza. Los trajes de los sayones a lo largo de los años han sido renovados en varias ocasiones variando los colores. La última renovación de la vestimenta fue en el año 2014  y fue confeccionada por hermanas de la cofradía.  El majito está vestido con un tabardo de rayas de diversas tonalidades rojizas y calzones de terciopelo en color rojo  al igual que cuellos hombreras y puños del tabardo con detalles en pasamanería de color dorado igual que los botones de las mangas. El otro sayón, tabardo a rayas en tonos amarillos y marrones, calzones de terciopelo en color marrón al igual que el cuello, puños y cinturón con detalles en pasamanería dorados igual que los botones. Esta vestimenta que sustituyó a las telas anteriores, lisas y de colores más sobrios da a la obra un mayor colorido y vistosidad .Aunque se desconoce por falta de documentos, pudiera ser  que el paso estuviera compuesto por algún sayón más, puesto que Jesús aparece representado justo en el momento en el que ha sido despojado de sus vestiduras y no hay ningún sayón representando esta acción.

Con respecto a las restauraciones, se han realizado a lo largo del tiempo intervenciones no documentadas  como repintes y añadidos. En 1.995 el paso fue restaurado por el Taller vallisoletano de Mariano Nieto y la restauración fue  pagada íntegramente por Doña Teresa Bahillo. El paso se encontraba bastante deteriorado,  la madera estaba degradada   por el ataque  de xilófagos y  por los daños sufridos a causa de los hierros y clavos de intervenciones anteriores a esta restauración. Se procedió a la limpieza de las tallas eliminando los barnices y repintes que cubrían el original y las intervenciones posteriores. Se hizo una desinsectación total y se consolidó la policromía original descubierta y la madera que había sido atacada. Las zonas escultóricas desaparecidas fueron reintegradas como el   brazo izquierdo de “El Majito Barreno”, una parte de la zona izquierda del paño de pureza de Jesús, y parte de los dedos de la mano izquierda, empleando para ello  la misma madera que el original. También se realizó una reintegración de la policromía que estaba perdida o dañada. El proceso de restauración finalizó con una protección final que se le dio a toda la obra.

Las andas del paso fueron restauradas durante los años 92 y 93 por el taller de carpintería de la Escuela Taller de Sahagún. Realizadas también en madera se caracterizan por su sencillez y funcionalidad,  constan de dos listones horizontales y paralelos que sobresalen en la parte delantera y trasera. En cuanto a la decoración, el perímetro del tablero presenta una decoración de formas curvas y en la parte delantera y trasera  se repite el mismo esquema decorativo: motivo de tipo floral en el centro y a cada lado una flor.